jueves, 18 de agosto de 2016

Microsensaciones al alba

Al despertar puedes encontrarte tantas emociones como recorridos hayas hecho a través de los sueños. Otras veces, esas huellas que alguien te ha dejado te hacen recordar situaciones que, inevitablemente, van contigo, imborrables. Son instantes que tus células te muestran, con intenciones desconocidas, pero con un propósito, quizá inconsciente, que hay que descubrir.


Huellas en la piel


Abro ligeramente los ojos. No estás. Una suave brisa me trae tu aroma, y me recuerda los días que, juntos, nos despertábamos en un abrazo, entrelazados, confundiendo nuestros cuerpos en una sola figura. Hoy también amanece, sin ti. Tu aroma sigue aquí acariciándome al alba, cuando cierro los ojos. Amanece y permanezco dormida, porque sé que si abro los ojos, te irás. 

Abro los ojos, te dejo ir... aunque siempre estarás conmigo en mis recuerdos, a través de tus huellas en mi piel.

Gracias por formar parte de mi vida, de una manera u otra.



Explorando el territorio de la sensualidad

Entre tema y tema, me veo retada a escribir sobre placeres sensuales, situaciones de éstas que provocan irremediablemente una subida de temperatura y una recreación de imágenes mentales que te transportan a viajes eróticos, de esos que sabes que son terrenales porque sólo aquí se experimentan, pero que te elevan a otras dimensiones.

Y con este microrrelato viajé a estos terrenos placenteros:

Imaginándote


Traspaso tu ropa con mi mirada. Imagino tu cuerpo, desnudo, perfectamente dibujado sobre la cama. Tus piernas ligeramente entreabiertas me invitan a entrar en tus recovecos. Me acerco. Mi boca se dirige a tus senos, rozo tus pezones, se endurecen. Encajo mis manos en tus curvas perfectas. Tus nalgas redondas, tu piel, tu olor, me transportan. Me llevo tus aromas en esa mirada.


La imaginación hace posible cualquier realidad...