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lunes, 6 de agosto de 2018

Querida Milagros:





Te escucho llorar como la lluvia de noviembre, suave, pero sin parar. No llores. O sí, llora nena. Deja correr la histeria, las paranoias, a la ciudad de la furia y deja sembrada allí la semilla negra. Y así podrás oler el espíritu adolescente. Enamorada de la moda juvenil, recuerdas el aroma a humo mojado, húmedo, después de fumar en el agua, empapada. Ese maldito duende ha provocado que te arrastres como un muerto viviente. Pero ya basta. Es tu vida. Has perdido tu religión, tus creencias, tu color preferido, el rosa. Y te sientes entre dos tierras, a punto de partir de viaje, a vivir en Marte, sin documentos. A quien le importa lo que hagas, lo que digas, lo que pienses. Son maneras de vivir. Eres así. Y nada más importa. Desconfías de las promesas porque no valen nada. Aún así ha sido una dulce condena de diecinueve días y quinientas noches. Noches de rock and roll star, bailando. Y de nuevo a ese Cadillac solitario. Querida Milagros, pareces una estatua del jardín botánico. La negra flor. Sube a ese avión plateado. Piensa que la locura es transitoria. Y que el espectáculo debe continuar.

lunes, 20 de marzo de 2017

Un regreso imprevisto




Para implorarle que vuelva a casa se dispuso tranquila a cortar una cebolla. El objetivo es sencillo: llorar. Sabía perfectamente que sin lágrimas no podría obtener la recompensa. La cortó en rodajas y empezó a picarla... fuertemente hasta que la cebolla, indulgente, se convirtió en una masa espesa y uniforme. Desprendió todo su picor. Hizo todo lo que pudo, pero no logró arrancarle ni una sola lágrima. Arrepentida de su propia mentira, y con cuchillo en mano, empezó a implorarse a sí misma su propio regreso a casa. Pensó en hacer la maleta, pero allí donde iba no la iba a necesitar.

domingo, 19 de febrero de 2017

Microrrelatos en II Maraton Massalfassar - Valencia Escribe

1. ELEGÍ UN MAL MOMENTO PARA DEJAR DE FUMAR



Titulo: Me pillas en mal momento
Elegí un mal momento para dejar de fumar. Nada más despertarme te vi ahí sentado, al borde de la cama, como si el mundo hubiese dado una vuelta completa esa noche. A mi estúpida pregunta contestaste un "Tengo una amante" y te encendiste un cigarrillo. Sin decir una palabra, me levanté y fui al baño. Me lavé los dientes. Me dí una ducha y juré que no ibas a joderme otra vez. Cogí el paquete de tabaco. Uno a uno, destrocé todos los malditos cigarros, los eché al inodoro y tiré de la cadena. Cuando salí ya no estabas. Solo quedaba un rastro de humo. Abrí la ventana. El humo se fue tras de ti. Bajé al estanco. Compré un paquete de tabaco. Encendí un pitillo. Sí. No elegí un buen día para dejarlo.

(otra versión, no presentada a concurso)

Elegí un mal día para dejar de fumar. Siempre sucede. Elegir no es una tarea sencilla. El momento es crucial para que todo fluya como te lo has imaginado. Hoy, las circunstancias no me acompañan en esta ardua tarea de abandonar los cigarros que suplen tu ausencia. Pensé que, ahora que prácticamente estabas en el olvido, podría también olvidar el tabaco y empezar de nuevo. Sonó el teléfono y tu voz me trajo nuevamente toda esa montaña de recuerdos amontonados, de golpe. No era necesaria tu llamada. Ahora necesitaré otro siglo más para poder olvidarte. Saco un cigarrillo y comienzo una nueva etapa. Me preguntan si quiero la habitación de fumadores. Digo que sí. Subo y me tumbo en la cama, mientras te espero.


2. ... ACABÉ EN LA CAMA CON TRES DESCONOCIDOS.



Título: Soledad esquiva
Es sábado y aquí estoy, tumbada en el sofá del salón, viendo la televisión para intentar pasar el rato y no pensar. Habíamos quedado para salir y, de repente, un mensaje tuyo me anuncia algo que ya intuía. Estas agobiado. Pienso que es una manera sutil de decirme otra cosa. Este programa es insoportable. Decido salir sola. Enfrentarme a ese reto que me da tanto miedo. Me arreglo. Me maquillo y me voy. En el café están haciendo un concierto de jazz. Me pido un cubata. Un chico se acerca y se pone a hablar conmigo rompiendo esa soledad que tanto temo y necesito. Tomamos otro. Y otro. Cuando me doy cuenta estoy en una habitación que me da vueltas. No estoy sola. No consigo estarlo por más que la vida me pide a gritos ese espacio. Entonces pienso que es la soledad la que rehuye de mi. Me lo demostró esta noche. Acabé en la cama con tres desconocidos.

3. TELEGRAMA. BOXEADOR.



Título: Mensaje del más allá
Llaman a la puerta. Quién puede ser a estas horas. El cartero me contesta anunciándome que trae un telegrama para mi. Creía que ya no existían estas formas de comunicación en esta era de la inmediatez. Del ya mismo. Del ahora. De la impaciencia y las prisas. Del tiempo fugaz al que no le puedes pedir un deseo como a una estrella porque se pasa tu momento. Ups! Se acabó el tiempo. Me siento y comienzo a leerlo. Escucho la televisión de fondo. Esas breves palabras impactan en mi como si de una bala se tratase, justo en el momento en que las noticias informan del golpe que un boxeador ha recibido causándole una muerte instantánea. Golpes. Muerte. Ausencia. Dolor. Incertidumbre. Miedo. Todo se agolpa tras leer esas palabras que me impiden respirar; "Hasta pronto" Firmado: La muerte.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Micro-pinceladas





V.1. Obsesión

Imagen relacionada


Resultado de imagen de vida en blanco y negro cuadroDe un certero bocado, le arrebató el pincel. No le importó lo más mínimo. Se había empeñado en darle color a ese lienzo y no sabía por dónde empezar. Cogió la paleta con fuerza y la estampó  en ese cuadro en blanco. Sus manos se abalanzaron sobre esa gran mancha y esparcieron los colores sin dejar ni un espacio libre. Ni una rendija por la que respirar. Tapó cada agujero. Se quedó sin luz. Sin aire. Fue su primera y su última obra. A partir de entonces, todo discurrió en blanco y negro.



V.2. Sueño profundo


Resultado de imagen de mancha sangre cama
De un certero bocado, le arrebató el pincel. Se despertó sobresaltada. El animal se había abalanzado ferozmente contra ella, y sólo se llevó el dichoso pincel. Intentó recordar qué había pintado. Nada. Cerró los ojos. Se sumergió en el sueño. Se situó frente al cuadro. Vio un retrato de una mujer que estaba, a su vez, mezclando colores sobre una tela. Algo la alertó. Su mano no estaba. Un gran trazo rojo la envolvía. Al fondo, un animal huía. Nuevamente otra sacudida. Ahora no tenía nada que ofrecer. Quiso despertar. No consiguió hacerlo antes que él saltara sobre ella. Despertó envuelta sobre un gran trazo rojo.

domingo, 13 de noviembre de 2016

TODO Y NADA Violeta



Nada me parece suficiente. Pienso en arriesgar mi vida para tenerlo todo. Pero tengo miedo y eso me hace quedarme quieta, en esa sencillez que va transcurriendo, dejando entrever en cada grieta del tiempo una pequeña luz que me indica que estoy aquí, viva en este mundo de muerte, en la nada y soñando con todo. Una luz atraviesa la ventana y llega a mí. Es cálida y fría al mismo tiempo, una luz llena de contrastes. Una luz que me invita a vivir en el todo, que me inunda de ilusión, que me da la fuerza del rojo y la paz del azul. Una luz tenue color morado, que me transporta a un lugar repleto de aromas, lavandas vuelan al viento, me impregnan de una fragancia de paz. Es en ese instante mágico cuando me doy cuenta de que lo tengo todo estando en la nada. De que el vacío es necesario para llenarme. De que desde abajo puedo subir arriba. De que nada y todo es lo mismo. Y entonces, el miedo desaparece.


Microrrelato seleccionado para la publicación en el concurso Tono Escobedo, sobre los colores del arco iris.

martes, 13 de septiembre de 2016

Un libro....

Me veo retada a escribir sobre libros, sobre un libro. Realmente sobre qué voy a escribir. 
Sobre el soporte físico que envuelve a las letras o sobre los contenidos, o sobre todo al mismo tiempo.
                 
Recuerdo entonces una anécdota que me sucedió hace unos días, con mi hija. Fue algo así como un:
                                                     "Juego de niños"

La niña jugaba con su amigo. Juntos habían creado una historia fantástica en la que las reglas de juego surgían de su imaginación. De repente, escucho una palabra insólita: mapa-canción. La niña la decía con tanta normalidad como si la hubiese utilizado toda su vida. Al preguntarle el origen, simplemente contestó: del libro que mi madre me lee todas las noches.



Así ni escribo sobre el soporte ni sobre el contenido. Finalmente escribo sobre las consecuencias, a veces peligrosas, pero tan exuberantemente atractivas, que hacen que una madre alocada dirija cada noche a su hija, como un ritual, un capítulo de un libro juvenil, que, con la excusa de querer leerlo, lo lee a su hija. Excusa bien recibida y la niña acaba por incorporar esa historia a los juegos infantiles.

Pensé en escribir sobre los olores. Me encanta como huelen los libros, me pierde ese olor a papel, que me traslada a otros tiempos, a otras historias, algunas pasadas, algunas futuras, que me sacan de este momento presente, para viajar a otros lugares. Aromas de historias. Bibliotecas aromatizadas de palabras. Estantes inmersos de letras oliendo pasajes, relatos, cuentos, otras vidas. No sé si como una forma de evasión, pero sí de disfrute y con eso me basta.

Pensé en escribir sobre las historias de los libros. Esas que inevitablemente vives cuando los lees. Cada palabra va inyectando en ti nuevos sabores, nuevas experiencias, nuevos romances, nuevos desencuentros, nuevos lugares, rescatan recuerdos, vivencias, que se convierten en un placer, aunque hablen de desgracias. Hay desgracias tan bien escritas que es un deleite leerlas. Y forman parte de la vida, no las podemos obviar. Ignorarlas no sirve si no para que se repitan. Así, vemos como vamos circulando, es decir, moviéndonos en círculos, subiendo a norias, dando vueltas por ahí, la vuelta al mundo, la vuelta ciclista, a la vuelta de la esquina, dando vueltas y vueltas, hasta darnos cuenta de que va con nosotros la historia.

También contemplé la posibilidad de escribir sobre los nuevos formatos de libros que últimamente estoy utilizando. El libro sin papel. Dicen que no es lo mismo.No, no lo es. Comparto la opinión. Como he dicho me gusta el olor, pero no solo eso, me gusta escribir en ellos, tomar notas, subrayarlos, hacerles garabatos, hacerlos míos. He conseguido hacer algo parecido con el formato virtual ya que los programas lectores permiten el subrayado en colores. Pienso que lo importante es el contenido, aunque la belleza que envuelve a un libro físico, aunque esté envejecido, es algo especialmente hermoso que no sé si algún día conseguirá lograr el formato digital. 

Se pueden escribir tantas cosas para un universo de libros, pero elegí una. El impacto de un libro en una niña. Esa niña, que es mi hija, es capaz de adentrarse en esa historia de héroes, de un héroe en busca de su perro que se ha perdido. Ahora con la ayuda de un mapa-canción va en busca de su amigo fiel. En la realidad y en la ficción. En el juego y en la lectura. Continúa la aventura...

jueves, 8 de septiembre de 2016

Un toque de romanticismo... microrrelatado

Tengo clasificado el romanticismo como un envoltorio empalagoso, un adorno que, como el maquillaje, esconde la verdadera cara del amor. Pero es como todo, la relatividad y ciertos momentos son declives a ser embadurnados por esos matices, sobretodo cuando la espontaneidad los saca de la nada y te ves con un toque rojo sobre los labios.

Así me inmiscuí en la composición de un microrrelato que albergara palabras aderezadas de pasión, siempre con esa casualidad que te encuentra a la vuelta de una esquina y se abalanza sobre ti sin dejar paso a la elección. Esos momentos inesperados que te sorprenden y que, se introducen en lo más hondo de ti, aunque sea tan solo por un instante, culminando el tiempo con un beso.

El beso

Se detuvo y, de repente, lo vio. Sus rostros se encontraron apenas a unos segundos de besarse. El tiempo se congeló evitando que sus labios se unieran sin remedio. Con la mirada clavada fijamente en los ojos, sin pestañear, se adentraron en el arte de alcanzar las profundidades del alma y hallaron un camino. Anduvieron hasta que un beso les impidió avanzar más y el tiempo continuó su viaje sin fin.



El beso, ese pequeño gesto que pone en contacto dos miradas, dos cuerpos, dos almas, y favorece el intercambio de sensaciones, que provoca a las manos acercarse y tentar al otro, como fiel reflejo de ti misma, y formas, sin querer, una única figura de brazos entrelazados. El beso, una caricia al alma, una entrega plena, efusiva, total, ardiente, frenética, dulce, vehemente, generosa, impulsiva, efervescente, voluptuosa, pasional. 

La expresión más bella, la unión de dos bocas que se quieren decir tantas cosas, que, en ese contacto, sienten a través de los labios, lengua, saliva, el sabor de esa atracción que es algo más que un simple encuentro casual, que responde a designios bien elaborados en algún lugar perdido, recóndito, al que accedes justo en el momento en el que el hallazgo parece totalmente fortuito. En el tiempo, en el espacio, si lo hay.

Un beso, otra forma de hablar, un diálogo entre dos lenguas. El resumen de una mirada dedicada. Un pacto lingüístico para formar una historia de amor. Un conjunto de palabras enredadas en un diagrama sin evidencias explícitas. Unos labios que se sumergen en un mar de deseos. Una conversación que discurre entre dos bocas. Una dedicatoria visceral escrita entre lenguas. Un secreto compartido.






viernes, 26 de agosto de 2016

Camino sin retorno

Un impulso la llevó a caminar sin rumbo, sin saber a dónde se dirigía, ni para qué. Algo la guiaba colocando sus pies por caminos, calles, campos y otros lugares por los que jamás había transitado y sus pasos se iban sucediendo uno tras otro. Sin mapas, pero con plena confianza en su instinto, llegó a un pueblo donde encontró una casa ante la que se detuvo sin más. Sacó una llave de su bolsillo, la colocó en la cerradura de la gran puerta que tenía ante sus ojos, la giró y la puerta se abrió. No supo cuánto tiempo pasó, tal vez un día, una hora, un segundo y, de pronto, lo vio todo claro. En la pared frente a ella, había un gran cuadro, una obra de arte que le mostraba su propio retrato. El pincel la dibujó desnuda, sin nada que pudiera interponerse en el camino de su mirada, que por fin pudo sostener ante sus ojos, sin desviarla hacia otros lugares, y vio su propia belleza más allá de esas líneas y trazos que la dibujaban.

Últimamente no paro de dar vueltas y vueltas, y cuando escribo, algo me lleva a reflejar esos giros en mis escritos. 

No se cual es el objetivo de tanto giro. Un círculo, una rueda, una noria. Tiendo a pensar que existe una necesidad de repetir ciertas historias hasta lograr integrar el conocimiento que nos viene a enseñar. ¿Todo tiene un propósito? Yo creo que sí. 

En un camino sin retorno mi pretensión es llegar a ese momento en que comprendes todo, en que un instante fugaz te muestra el por qué de todo tu recorrido caminado, con sus pasos en senderos y en montañas, incluso cuando has estado a punto de caer por un precipicio y, de repente, con tu perseverancia, caminando sin parar, siguiendo los impulsos del corazón, llegas a ese punto en la circunferencia, ese punto de no retorno, una fracción de tiempo que cambia el curso de tu vida, porque la toma de conciencia que obtienes al mirarte, al reconocerte, al verte tal como eres, sin rodeos, marca otro punto de partida desde donde recomenzar tu propia vida. Lo he llamado belleza. No encontraba ninguna otra palabra para definir la inmensidad del propio ser, desnudo de mentiras, con sus imperfecciones, componiendo un todo que encaja perfectamente en una obra de arte. Un cuadro, una escultura, un reflejo en un espejo, un relato, una pieza musical, ese todo se muestra de cualquier forma en que puedas apreciarte. Y si llegas a eso, a ver lo que hay detrás de unas líneas y contornos que limitan tu existencia, entonces, sólo entonces, sabrás quién eres y la perfección que te compone, y no habrá vuelta atrás posible.

Mientras, sigue caminando hacia donde te lleve tu corazón. Camina sin mirar atrás. Camina con la seguridad de que en cualquier momento podrás ver esa belleza que te inunda y comenzará la sincronía que se corresponde a esa perfección. Tienes la llave. Cuando encuentres la cerradura, sabrás que es ahí justo donde tienes que utilizarla.




Juego de miradas

El otro día vi una foto de alguien que me inspiró este pequeño relato.



Contemplo esta tierra de contrastes que me impregna de una belleza magnánima y me sumerge en un abismo de tonalidades. Aquí, sentado sobre una tela, sostenido por esa mirada que se aleja hacia el infinito, descalzo de pensamientos, el tiempo parece congelarse bajo este sol candente. Podría perderme para siempre en esta porción de espacio perpetuo que, sin prólogo, escribe un capítulo de mi existencia. Letras que penetran como huellas indelebles a través de mis ojos, en una entrega recíproca, en un juego de miradas.

Podría ser una mirada cualquiera, pero no lo es, es una mirada intensa, de esas que cuando las dejas perderse en el espacio y el tiempo, te devuelve una historia. Te deja unas huellas, que pasan a formar parte de ti inexorablemente. Y si transformas esas sensaciones en palabras, compones un relato, una entrada de un blog, o llenan un pedazo de papel que, tras recibir unos impulsos a punta de lápiz o tinta, vuelan hacia otros ojos que permitan esa interacción recíproca, compartiendo improntas que refuerzan los hilos que nos unen, y quedamos tejidos en esa red invisible sin remedio.

Y es que un juego de miradas puede dar para mucho. Observando una mirada puedes ver el infinito a través de tu propio reflejo en ese espejo compuesto por pupila e iris, y que, surcando en sus entresijos vamos encontrando esa inmensidad concentrada en un punto, al final del recorrido, en las profundidades del universo.

Una admiradora de miradas bellas.





jueves, 18 de agosto de 2016

Microsensaciones al alba

Al despertar puedes encontrarte tantas emociones como recorridos hayas hecho a través de los sueños. Otras veces, esas huellas que alguien te ha dejado te hacen recordar situaciones que, inevitablemente, van contigo, imborrables. Son instantes que tus células te muestran, con intenciones desconocidas, pero con un propósito, quizá inconsciente, que hay que descubrir.


Huellas en la piel


Abro ligeramente los ojos. No estás. Una suave brisa me trae tu aroma, y me recuerda los días que, juntos, nos despertábamos en un abrazo, entrelazados, confundiendo nuestros cuerpos en una sola figura. Hoy también amanece, sin ti. Tu aroma sigue aquí acariciándome al alba, cuando cierro los ojos. Amanece y permanezco dormida, porque sé que si abro los ojos, te irás. 

Abro los ojos, te dejo ir... aunque siempre estarás conmigo en mis recuerdos, a través de tus huellas en mi piel.

Gracias por formar parte de mi vida, de una manera u otra.



Explorando el territorio de la sensualidad

Entre tema y tema, me veo retada a escribir sobre placeres sensuales, situaciones de éstas que provocan irremediablemente una subida de temperatura y una recreación de imágenes mentales que te transportan a viajes eróticos, de esos que sabes que son terrenales porque sólo aquí se experimentan, pero que te elevan a otras dimensiones.

Y con este microrrelato viajé a estos terrenos placenteros:

Imaginándote


Traspaso tu ropa con mi mirada. Imagino tu cuerpo, desnudo, perfectamente dibujado sobre la cama. Tus piernas ligeramente entreabiertas me invitan a entrar en tus recovecos. Me acerco. Mi boca se dirige a tus senos, rozo tus pezones, se endurecen. Encajo mis manos en tus curvas perfectas. Tus nalgas redondas, tu piel, tu olor, me transportan. Me llevo tus aromas en esa mirada.


La imaginación hace posible cualquier realidad...




Mensaje sin palabras

En mis incursiones por los entresijos de los microrrelatos di con Diversidad Literaria, que con su amplio abanico de temas, me hizo diversificar mis ideas hacia otros confines. En este caso, sobre la primavera. Y con este microrrelato participé:

Un día la vi. Me encontré con sus ojos, esa mirada profunda, fija y penetrante, me relató una historia sin palabras. Una flor en su mano. La olió. Cerró los ojos para impregnarse de todo su aroma, y, al abrirlos, una suave brisa la desdibujó, dejando un pequeño rastro de aquel instante. Una flor marchita, sin fragancia, sin vida, difuminada en el paisaje, anunciaba el final de la primavera.

Y me sorprende la cantidad de situaciones que un mismo tema puede generar. Yo misma, hice varios relatos, cada uno, con la primavera implícita, y sobre circunstancias totalmente distintas, y curiosamente, en breves intervalos de tiempo. Lo que me muestra la gran cantidad de cosas que tenemos dentro, preparadas, dispuestas para salir a través de la mina de un lápiz hacia un papel cualquiera y plasmarse ahí para siempre, dondequiera que vaya a desembocar ese papel. Quizá vaya dirigido a una persona que ni conozca. Quizá simplemente sea un mensaje que yo misma tengo que leer en ese papel y de otra manera no reconocería. Hay tantas posibilidades como situaciones en el mundo. Ahora, este papel está aquí, en mi blog, lanzado a la virtualidad, al acceso de quien quiera navegar por mi entramado de páginas en red, sin espacio, sin tiempo, sin un lugar fijo, y al mismo tiempo ocupando todos los potenciales lugares.

La primavera, estación templada, llena de color, también tiene su fin y comienza un nuevo ciclo. La flor, protagonista de mi relato a través de una mujer, ha entregado todo su ser y su amor y ahora se dispone a integrarse nuevamente en el ciclo de la vida, a través de la muerte.

Firmado:
Una flor.


jueves, 28 de julio de 2016

El arte del microrrelato

Un día, de esos que me siento inspirada, veo una entrada en Facebook de Ediciones Contrabando anunciando un concurso de microrrelatos. Para participar solo hay que enviar tu microrrelato de 5 líneas en formato word, tipo de letra Arial, tamaño 12, en el que debe aparecer la palabra "Arte". Todo esto se sitúa en el marco de RussafArt, donde la Editorial Contrabando y la Galería de Arte Imprevisual se unen para fomentar la literatura.

Ruzafa es un barrio de Valencia inquieto en muchos aspectos, sociales, culturales, artísticos,... hay vida, todo se mueve. Y hace años, un grupo de gente tuvo esta iniciativa de formar un evento para promocionar el arte en todos sus aspectos. Así nace Russafart y en 2016 nos reta a concursar con la presentación de unos microrrelatos.

Aquí enlace a la web de Russafart:  www.russafart.com

Hace poco que se ha despertado un gusanito que tengo dentro. Creo que es el mismo que cuando te enamoras. Te sientes ilusionada, disfrutas, todo te parece hermoso y perfecto, estas motivada, el tiempo pasa a otra dimensión, todo transcurre con fluidez... Todo empezó al unirme al club de lectura Edeta y volcarme de lleno en los proyectos en curso, principalmente leyendo, pero es que aquí hacemos de todo, escribir, teatro, fiestas de disfraces, y lo que se nos ocurre. Y el gusanito ese, que estaba dormido, hivernando desde hace... mucho tiempo, se despierta y empieza a hacerme cosquillitas.

Entre el gusanito y los impulsores de Russafart, junto con Editorial Contrabando, me incitan a hacer mis primeros pinitos en la creación literaria. Nunca había escrito microrrelatos. Y empecé a crear algunos a ver, y así salió mi primer microrrelato "Arte concéntrico" que fue elegido entre los que fueron llegando a la editorial, para incluirlo en un libro "El arte del microrrelato"

Os dejo enlaces de Editorial Contrabando y Galería Imprevisual, donde se puede adquirir el libro si lo deseáis y para que las conozcáis más de cerca. Un placer haber formado parte de este proyecto realizado con tanto amor y tanto arte.



                                                           
Y aquí mi microrrelato:


ARTE CONCÉNTRICO

Inmersa en un mar de confusiones, sin saber a dónde ir ni por qué, consiguió dejarlo todo y caminar hacia otros destinos. Cambió de casa, de trabajo, de nombre, de vida, de cuerpo y hasta de alma y se encontró nuevamente, a millones de años luz, reflejada en otro punto de la circunferencia temporal, ahogándose en otro mar de desconciertos, pues era incapaz de detenerse y observar su propia belleza.


Podéis opinar, criticar, interpretar, deducir, y sobre todo disfrutar haciéndolo.

Me voy con mi gusanito a otra parte.